Postal #8
Para ver a alguien en los Países Bajos: necesitas agendarlo con dos meses de anticipación
Soy Kiria. y esto es Postales del Norte, historias desde un pequeño pueblo de los Países Bajos, vistas con ojos caribeños y matcha en mano.
Vivo aquí desde hace años y, aunque muchas cosas ya no me sorprenden. Una de las más curiosas: aquí no ves a tus conocidos “cuando se pueda”. Los ves cuando la agenda lo permite y normalmente, eso significa dos meses después.
El día que entendí que un café no es solo un café
Todo empezó inocentemente. Un martes, le escribía a una amiga:
”Oye, ¿tomamos un cafecito pronto?”
Su respuesta llegó rápido, amable y perfectamente neerlandesa:
”¡Claro! Déjame revisar mi agenda.”
Cinco minutos después:
Jueves 14 de mayo, de 15:00 a 16:30.
Ni antes, ni después, porque a las 17:00 tenía yoga.
Conté las semanas en voz baja. Siete. Siete semanas para una café.
Yo, caribeña de corazón, todavía esperando que “pronto’ significara esta semana.
Mientras miraba mi propio calendario lleno de recordatorios y colores, pensé: aquí “nos vemos pronto” no es promesa, es un acuerdo silencioso con el tiempo.
La agenda neerlandesa: no es frialdad, es cuidado
Aprendí, algo fundamental: la agenda aquí no es opcional. Es casi una extensión del cuerpo.
Aquí se agenda:
Las visitas familiares
El deporte
El café con amigas
El descanso.
Incluso tiempo para no hacer nada.
No es que no quieran verte. Es que respeta el tiempo propio y ajeno. Si estás en la agenda de alguien importas. Si no estás… bueno, no sabían cuándo.
Es curioso. Una nota de calendario puede ser más valiosa que mil palabras.
Intentar ser espontánea (y fallar)
Un viernes soleado, de esos raros que hacen creer que el invierno se ha ido, hice lo que cualquier latina haría:
Escribí a otra amiga a las 16:00:
“Hace un día hermoso,¿tomamos algo en una terraza?
Respuesta:
“Me encantaría, pero hoy tengo pilates y luego cena. ¿La próxima semana?
Mire por la ventana. El sol brillaba, la terraza estaba vacía… y yo ahí, contemplado que el momento perfecto no existía en la agenda.
Ahí entendí: la espontaneidad tiene condiciones. En los Países Bajos, normalmente necesitas al menos 48 horas de aviso.
Detalles que se quedan (y que importan)
Las citas tienen hora de inicio y hora de cierre.
No es raro escuchar:
“Tengo hasta las 16:30”.
Al principio choca. Después, se agradece.
Cuando finalmente llega ese café, agendado hace semanas:
La persona llega puntual
No mira el teléfono cada cinco minutos
No está pensando en lo que viene después
El tiempo es corto, sí… pero es tiempo de calidad.
Para extranjeras viviendo en los Países Bajos
Versión corta y honesta:
“Nos vemos pronto” no significa pronto
Agendar con semanas de anticipación es normal
La agenda no mata la amistad. La protege
La espontaneidad existe… pero limitada
Aprende a usar Google Calendar, de verdad ayuda
Si eres latina, por tu salud mental, guárdate al menos un día al mes sin planes.
Lo que he aprendido sobre el tiempo
En mi cultura el tiempo se estira. Aquí, el tiempo se administra
¿Es menos cálido? A veces.
¿Es más claro? Muchísimo.
Cuando alguien te da hora y media de su sábado. Te está dando algo real.
No improvisado. No a medias. Eso también es cariño, aunque venga con recordatorio de calendario.
Encontrando el equilibro
Vivir entre agendas me enseño algo inesperado:
no se trata de elegir entre estructura o espontaneidad, sino de encontrar un punto medio.Un lugar donde la paciencia se cruza con la emoción de estar presente. Donde aprendes a estar aquí, sin perder tu esencia ni olvidar de dónde vienes.
Al final, da igual si el café se agenda con dos meses o os minutos de anticipación.Lo importante es que, cuando llegue el momento, estés ahí. Presente, con atención y sin mirar lo que viene después.
También me encuentras en Instagram: thedutch.chapter , donde comparto mi día a día como extranjera en el país de los molinos.